¡Meliá Bilbao: El HOTEL de Lujo que te DEJARÁ SIN ALIENTO!
¡Meliá Bilbao: El HOTEL de Lujo que te DEJARÁ SIN ALIENTO! (¡Y te lo digo yo!) - Una Reseña (Casi) Sin Filtro
¡Ay, Dios mío! Preparáos, porque os voy a hablar del Meliá Bilbao. Y no, no os esperéis la típica reseña sosa y aburrida. Esto va a ser real, con sus más y sus menos, y con todo el drama que merece un hotel de lujo. Porque, señores y señoras, ¡el lujo es drama, ¿o no?!
Primero, lo importante: la Accesibilidad, porque, ¿qué sentido tiene el lujo si no puedes disfrutarlo, verdad?
- Accesibilidad: ¡Bien, Meliá! Parece que se han preocupado de verdad. Silla de ruedas friendly, sí. Ascensores, por supuesto. No me detuve a medir cada rampa ni a inspeccionar cada baño (¡aunque me dio mucha curiosidad!), pero la impresión general es buena. Un punto a favor desde el principio.
- Accesible en la comida: No puedo asegurar que TODAS las opciones sean accesibles, porque no me dediqué a meter la nariz en cada plato. Pero, sí, vi restaurantes y bares en el sitio, y con acceso lógico. ¡Al menos no tenías que hacer parkour para llegar a la comida!
¡Y la conexión!
- Internet, Wifi en todas las habitaciones, Internet (LAN), Wifi en las zonas comunes, ¡y hasta Wifi para eventos! Vamos, que no os quedáis desconectados ni queriendo (a no ser que os de la pájara digital, claro). Ya sabéis, para subir el selfie ese con el gin-tonic en la mano (¡o para trabajar, si sois de esos!).
- ¿Y el Internet LAN? ¿Quién usa Internet LAN hoy en día? Bueno, quizás el geek que hay en mí dice que es un detalle, por si las moscas.
Lo que importa de verdad: el Placer y el Relax. ¡Ahí va!
- Spa, Sauna, Masajes, Gimnasio, Piscina con vistas, Jacuzzi… ¡Madre mía, dónde empiezo! Vale, me voy a centrar. La piscina con vistas. ¡Dejadme que os hable de la piscina con vistas! Era… espectacular. Una piscina, en la azotea, con todo Bilbao a tus pies. Y tú, flotando, con un cóctel en la mano, y sintiéndote… irresistible. (Vale, quizás eso último fue mi imaginación, pero la piscina ES lo más). Olvídate de los problemas, del trabajo, del mundo… Simplemente, flotas. Como un… ¡flotador inflable humano! (No, en serio, la piscina es IMPRESIONANTE).
- Tratamientos corporales (scrub, wrap): No los probé, pero ¡me dieron ganas! ¿Quién no necesita un buen body scrub después de una semana dura? ¡Yo sí!
- Gimnasio/Fitness: Para los que os preocupáis por el cuerpo (yo, a veces). No lo usé. Soy más de piscina, y de… ¡gin-tonics!
Limpieza y Seguridad, porque, hoy en día, es crucial. ¡Y menos mal!
- Limpieza a tope: Productos antivirales, desinfección diaria, ¡toda la pesca! Me sentí… segura. Y eso es bueno, sobre todo en la situación actual.
- Protocolos de seguridad (personal entrenado): Sí, se notaba que el personal estaba formado. ¡Guay!
- ¡Desayuno en la habitación! (Ojo, "takeaway" también). ¡Porque a veces te da la perezitis y no quieres salir!
- Comida en condiciones, con opciones "seguras": Comida envuelta individualmente, mesas separadas… ¡parecía una película de ciencia ficción (pero en positivo)! ¡Y me gustó!
- Para los que prefieren pagar sin contacto, ¡también lo hay!
- Otros detalles: Kit de primeros auxilios a mano, personal médico disponible (¡por si acaso!), y hasta hand sanitizer por todas partes. (Como diría mi abuela, "¡mejor prevenir que lamentar!").
¡A comer! (¡Y a beber!) - Un Festín para los Sentidos (¡O no!)
- Restaurantes, bares, y de todo: ¡Madre mía, cuánta opción! Restaurantes a la carta, buffet, bar en la piscina… ¡Un paraíso para los glotones!
- Comida internacional y… ¡asiática! ¡Sorpresa! Nunca esperé un hotel de Bilbao con cocina asiática. ¡Y, no, no me quejo!
- Opciones vegetarianas: ¡Bien! Para los veggies, al menos, hay algo.
- ¡Desayuno buffet! ¡Con todo! ¡Croissants, huevos revueltos, bacon…! (Por cierto, el buffet es un peligro para la dieta). ¡Ojo, también hay desayuno occidental y asiático!
- ¿Bar? ¡Sí! ¿Poolside bar? ¡Sí! ¿Happy hour? ¡POR SUPUESTO! (Porque, ¿qué es el lujo sin un buen cocktail a media tarde? ¡Nada!).
Servicios y Comodidades: ¡La lista es Larga!
- Aire acondicionado, lavandería, conserje, cambio de divisas, caja fuerte… ¡Lo típico! No me voy a enrollar en la lista de la compra.
- Para los negocios: ¡Reuniones, seminarios, equipo audiovisual! ¡Perfecto para los tiburones de las finanzas!
- Para los que vienen con niños: ¡Servicio de guardería! (¡Aleluya!). Y instalaciones para niños.
- ¡Ascensor! ¡Gracias al cielo!
- Eventos: Si queréis montar una fiesta por todo lo alto, ¡tienen espacios tanto interiores como exteriores!
- Para la compra compulsiva: ¡Tienda de regalos! (¡Y para los que olvidan el cepillo de dientes, también!).
- Aparcamiento: ¡Gratuito y en el sitio! ¡Un puntazo! (Aunque no lo usé, porque soy de andar por casa).
¡En la Habitación! (¡El Refugio Sagrado!)
- ¿Aire acondicionado? ¡Sí! ¿Televisión? ¡Sí! ¿Cama comodísima? ¡SÍ! (Y extra larga, por si eres gigante).
- Minibar, escritorio… Lo standard.
- ¡Bañera con vistas! (¡Espero!).
- ¡Albornoz y zapatillas! (¡Porque el lujo es un albornoz!).
Pero, a ver… ¿El Meliá Bilbao es perfecto? ¡Rotundamente NO!
- Precio: ¡Ojo al dato! ¡No es barato! Es un hotel de lujo, y eso se paga.
- A veces, el servicio es un poco… lento. (Pero, ay, ¿qué es el lujo sin un poco de paciencia?).
- El estilo… es un poco… "moderno" (y a veces, un poco friki). Pero bueno, eso es cuestión de gustos. (A mí me gustó, pero no a todo el mundo le va a emocionar).
Conclusión: ¿Recomendable? ¡SÍ, TOTALMENTE!
El Meliá Bilbao es un hotel que te MIMA. Un lugar donde puedes desconectar, relajarte y sentirte… ¡importante! La piscina es una maravilla, la comida es buena, las habitaciones son cómodas, y la limpieza es impecable. Y, sí, es caro. Pero, a veces, ¿no merece la pena darse un capricho? Yo digo que sí. ¡Y me voy a ahorrar para volver a esa piscina con vistas!
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¡Hilton Garden Inn San Bernardino: ¡El Oasis de Confort que Buscabas!¡Ay, Dios mío, el Meliá Bilbao! Here we go… This is going to be less itinerary, more chaotic symphony of a trip. Prepare yourself, because I'm about to unleash my Bilbao experience, warts and all, in gloriously messy Spanish.
Día 1: Llegada y el Misterio del Ascensor (Arrival and the Elevator Mystery)
- 14:00 - 15:00: Check-in. Oh, the sweet relief of a hotel room! Except… ugh. Getting to my room was a total adventure saga. Okay, so first try of the elevator, and BAM! Stalled. Like, totally stalled. I was trapped with a grumpy businessman who reeked of cologne stronger than my abuela’s perfume collection. After what felt like an eternity (probably 5 minutes), we were rescued by a slightly flustered bellhop. After that, I managed to find my room, which, thankfully, was on a higher floor but now I have a new phobia.
- 15:00 - 16:00: Unpacking and "accidental" nap. Because, duh. Travel is exhausting! I swear, I meant to just "rest my eyes" for a sec… and then PUM! Dreamland! Woke up with a drool stain and a serious case of "what day is it?"
- 16:00 - 18:00: Explore the hotel, the hotel's lobby is like, gasp something out of a magazine, a very fancy magazine. It's cool now to be in the hotel. I wanted to admire the modern art and the general zen-like atmosphere… but my stomach was RUMBLING. It was time, let's explore the city and eat something.
Día 2: El Guggenheim (y la Cola Eterna) (The Guggenheim, and the Eternal Queue)
- 9:00 - 10:00: Breakfast at the hotel. The buffet? Okay, it’s a mixed bag. The jamón ibérico was divine, melts in your mouth. The coffee, however, tasted vaguely of old socks. Still, gotta fuel up for the museum mayhem…
- 10:00 - 13:00: The Guggenheim. ¡Dios mío! The building itself is STUNNING. Like, jaw-droppingly beautiful. The way the light hits it… I spent, like, a whole hour just wandering around the outside, taking a zillion pictures. Now the queue. The queue! The queue was the stuff of nightmares. It snaked around the building, like an enormous, slow-moving reptile. I tried to flirt my way to the front (hey, I'm a tourist, what's the worst that can happen?), but no dice. sigh Finally got in. The art? Some I loved, some I just didn't get (looking at you, giant spider!). The experience of being in the Guggenheim itself, regardless of the art, was just amazing.
- 13:00 - 14:00: Lunch. Finally, some food! I found a little pintxos place near the museum. I piled my plate with all the little tapas - prawns, tortilla, the works. Ate with my hands, got sauce everywhere, and loved every single bite. This is what life is about, people!
- 14:00 - 16:00: Walk to the Casco Viejo (Old Town). Wandered around the charming streets, got lost (as usual). I loved the atmosphere, the energy, the buzz of people. It was just perfect. What a charming place.
- 16:00 - 17:00: Found a little cafe. Enjoyed a coffee, people-watched. Felt really content. Life is good.
Día 3: Cruce por la Ría (River Cruise) y el Misterio de la Lluvia (and the Mystery of the Rain)
- 10:00 - 12:00: River cruise. Well, supposedly a river cruise. The brochure made it sound so romantic, sunshine and gently lapping water, the perfect way to experience the city. Guess what? Lluvia. Rain. Pouring cats and dogs. The "romantic" cruise turned into a damp, slightly miserable tour of industrial buildings. The guide (who, bless his heart, was trying) kept yelling over the wind.
- 12:00 - 14:00: Lunch in a haste . Desperate for warmth and food, I ducked into the first restaurant I saw. It turns out the place was very classy and I was not dressed for it. I felt like a total tourist doofus.
- 14:00 - 16:00 Relax and chill. Now here's a funny thing the hotel has beautiful areas to relax and read but hey I decide to make a visit to the hot tub and sauna, it was a bliss.
- 16:00 - 18:00: Going out to the markets. Oh, the Mercado de la Ribera! What a sight and sounds! It's a vibrant and very bustling place. I started looking and tasting local products, the food was delightful and I found real treasures to take with me.
- 18:00: Tapas tour. The best part of the day. I went to a tapas tour and visited some places to have tapas, wine and local desserts . I am going back tomorrow to visit the same places!
Día 4: "Adiós Bilbao"… for now!
- 9:00 - 10:00: Breakfast… hoping the coffee will actually be drinkable this time.
- 10:00 - 11:00: Final stroll around the neighborhood. I can believe how pretty it is.
- 11:00 - Check Out: Final packing, final check of the room (did I leave anything accidentally?), and hoping that the elevator isn’t feeling too mischievous today.
- 12:00: Going to the airport.
My Emotional Takeaway:
Bilbao, you beautiful, slightly messy, and perpetually raining city. I loved you. From the breathtaking Guggenheim to the chaos of the pintxos bars, you surprised me at every turn. Yes, there were hiccups, the bad elevator, the rain, the times I felt utterly clueless. But those imperfections? They made the trip real. And, damn it, they made it unforgettable. I'm already planning my return! ¡Hasta la vista, Bilbao!
¡Sirandah Island Resort: El Paraíso Indonesio que te Robará el Corazón!¡Meliá Bilbao: El HOTEL de Lujo que (literalmente) me Dejó Sin Aliento! - FAQ (o más bien, Mi Confesionario)
¿De verdad es "de lujo" o es postureo puro y duro? (Porque, seamos sinceros, a veces es difícil distinguir...)
¡JA! Esa es la pregunta del millón. Mira, te voy a ser sincera: al principio, me dio un poco de canguelo. Llegué y pensé "Madre mía, ¿dónde me he metido?". Los recepcionistas, impecables, con esa sonrisa que te da un poco de... ¿respeto? (sí, respeto, ¡soy una persona normal!).
Pero, la verdad, el lujo... se siente. No es solo "adorno", es que TODO está pensado. La cama, una nube. Las sábanas, un abrazo. El baño... bueno, el baño es para escribir poemas. ¿Postureo? Un poquito, sí, lo admito. Pero un postureo que funciona. Es como... ¿sabes cuando te pones esa ropa que te hace sentir poderosa? Pues igual. Te sientes algo, ¿sabes?
¿La habitación merece la pena? ¿O es el típico cuartucho con vistas al patio de luces y un mueble Ikea reciclado?
¡Ay, la habitación! Aquí es donde me volví loca (en el buen sentido, claro). Reservé una "Premium con vistas a la ría" (la ría, ¡qué elegante suena!). Y, OJO, porque las vistas... Son de esas que te hacen decir "¡Guau!" en voz alta. Literalmente. Lo hice. Me pillaron... Un drama, pero un drama bonito.
El espacio... amplio. El diseño... No soy experta en diseño, pero era... moderno. Limpio. Con ese rollo minimalista que a veces me agobia, pero aquí funcionaba. Y el baño... ¡Dios mío, el baño! Con ducha tipo lluvia, productos de baño que olían a gloria... Casi me quedo a vivir allí. Casi. (Casi, casi me olvido: El televisor… enorme. Perfecto para atracones de Netflix, ¡ay, la vida!)
¿Cómo es el desayuno? Porque, seamos honestos, un mal desayuno puede arruinarte el día... y el hotel.
¡El desayuno! ¡Aquí empieza lo bueno! Mira, yo soy de las que se toma el desayuno en serio. Es sagrado. Y el del Meliá... BUFF. Olvídense de los típicos buffets sosos. Aquí hay de TODO. De verdad. ¡TODO!
Empecemos por el café. Bueno, café DE VERDAD. No esa porquería aguada que te dan en algunos sitios. Luego, la fruta... Fresca, jugosa, con ese punto perfecto de madurez. Y los bollos... ay, los bollos... Croissants crujientes, pain au chocolat que te hacen pecar sin remordimientos... Y lo mejor: la tortilla de patata hecha al momento. Una delicia. Literalmente, me comí tres trozos (y no, no me arrepiento).
¿Y la piscina? ¿Merece la pena el chapuzón o es una "piscina foto" que no sirve para nada?
¡Ay, la piscina! Aquí tengo una pequeña... frustración. La vi en las fotos, y era... espectacular. Con vistas al Guggenheim, ¡wow! La realidad... Bueno, digamos que la piscina es más pequeña de lo que parece en las fotos. Y, a veces, estaba un poco... concurrida. Un poco como el metro en hora punta. No es que sea una desagradable experiencia, pero... No pude nadar tranquilamente como quería. Solo pude hacer 3 largos, y las risas de los niños me sacaron de quicio...
Pero, las vistas... Siguen siendo espectaculares. Y el ambiente... Relajante. Aunque me hubiera gustado más espacio para nadar. (¡Tengo que hacer más ejercicio!)
¿El personal es antipático y te tratan como un número, o son amables y te hacen sentir como en casa? (Porque lo segundo es MUCHO mejor...)
¡El personal! Aquí tengo que quitarme el sombrero. De verdad. Desde el primer momento, todos fueron encantadores. Son esas personas que realmente parecen disfrutar de su trabajo. Te saludan con una sonrisa, te ayudan en todo... Me sentí muy, muy bienvenida. Ya ven, esto sí que me gusta...
Hubo un pequeño incidente... Me dejé las llaves en la habitación (¡qué despiste!). En lugar de hacerme sentir como una idiota (¡que lo soy!), me lo solucionaron con una sonrisa y en un abrir y cerrar de ojos. ¡Eso es servicio!
¿Hay algo que no te gustara del hotel? (Porque, seamos sinceros, nada es perfecto.)
¡Uf, sí! Como buena persona imperfecta, claro que hay cosas. Para empezar, el precio... Un poco alto, la verdad. Pero bueno, es un hotel de lujo, era de esperar.
Y volviendo a la piscina... ya lo he dicho, era un poco pequeña. A veces, había demasiado ruido. Pero, en general... ¡No me puedo quejar! Ah!, otra cosita, un fallo mínimo... un poco más de variedad en los canales de televisión habría estado bien. Un poco más, que quiero ver un poco de la tele.
¿Volverías? ¿Y lo recomendarías a tus amigos?
¡Rotundamente sí! Volvería sin dudarlo. Y, por supuesto, lo recomiendo. Si te apetece darte un capricho, vivir una experiencia diferente, mimarte... ¡Este es tu hotel! Eso sí, prepara la cartera... Pero, ¿sabes qué? Merece la pena. De verdad que sí. (Y ahora, me voy a soñar con esa tortilla de patata...)