¡Descubriendo el Paraíso Kitchener: Courtyard by Marriott, ¡Tu Escape Perfecto!

Courtyard by Marriott Kitchener Canada

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¡Descubriendo el Paraíso Kitchener: Courtyard by Marriott, ¡Tu Escape Perfecto!

¡Descubriendo el Paraíso Kitchener: Courtyard by Marriott, ¡Tu Escape Perfecto! - ¡Y No, No Es Un Rollo Patatero! (Un Review Sin Filtro)

¡Ay, Dios mío, Kitchener! ¿Quién diría que este rincón de Ontario escondería un oasis? Pues, ¡sorpresa! El Courtyard by Marriott es, al menos, casi el paraíso. Y como me gusta ser honesta, MUY honesta, aquí va mi review. Prepárense, porque esto no es una reseña aburrida, ¡es una experiencia!

¡Primeras Impresiones y… Accesibilidad!

Llegamos. El edificio, imponente, con su fachada… (¡no soy arquitecta, no me pidan detalles!) Lo importante es que la entrada es accesible con silla de ruedas, algo que, a veces, es una lotería. ¡Bien! Es un gran puntazo para empezar. Ascensor, sin problemas, y todo el rollo. ¡Ya lo ven, si necesitan acceso fácil, este es un punto a favor!

"¿Y el Wi-Fi, Mamá?" (Internet: El Gran Dilema)

¡Ay, el internet! Importante como respirar. En el Courtyard, el Wi-Fi es GRATIS en las habitaciones. ¡Aleluya! Funciona bien, aunque a veces… (¡sí, digo "a veces" porque la vida es imperfecta!) se pone un poco lento. Además, hay Internet [LAN] por si son old school y quieren cable. En las zonas comunes también hay Wi-Fi, por si quieren cotillear en el lobby. ¡Y ojo! Ofrecen servicios de Internet más serios, para los que necesiten algo más que ver gatitos en YouTube.

¡El Rollo de la Limpieza y Seguridad! (¡Pandemia, ya no te tememos!)

Aquí me puse muy seria. ¡La limpieza es CLAVE ahora! El Courtyard parece entenderlo. Productos de limpieza anti-virales, desinfección diaria en zonas comunes, limpieza profesionalizada. ¡Todo bien! Incluso ofrecen la opción de no querer que desinfecten tu habitación (por si eres de los que se preocupan por el medio ambiente). ¡Detalle! Además, vi gel hidroalcólico en cada rincón. Avisos de incendios funcionando, cámaras de seguridad por todas partes (¡y afuera!). ¡Más que correcto!

¡Comida, Bebida y Desmadre! (¡El Corazón del Viaje!)

¡Aquí, la GRAN experiencia! El restaurante del hotel… ¡Ah! Tenían un desayuno buffet… ¡PERO! (y aquí viene lo bueno) también ofrecen desayuno a la habitación. ¡Y atención, porque también puedes comida para llevar! Yo, que soy de las que se revuelve a las 7 de la mañana, ¡pedí el desayuno a la habitación! ¡Y fue el cielo! Croissants calientes, zumo de naranja… ¡Un lujo!

Pero lo que me flipó, ¡el bar! Imaginen: el cansancio del viaje, las ganas de relax… y un cóctel en la piscina (¡exterior, por cierto!). Y, ¡oh, sorpresa!, también tienen un bar en la piscina. ¡¡¡¡¡¡Y UN** poolside bar!!!!!!!!! (¡sí, lo he gritado!). ¡Un paraíso!

¡Pero esperen, que hay más!

  • Restaurantes: ¡Sí! Ofrecen comida internacional. Para ser honestos, la cena no fue la mejor, pero el ambiente lo compensa. ¡Cuidado! Yo NO encontré un restaurante vegetariano. Y NO me ofrecieron platos asiáticos y menos platos occidentales (¡aunque sí en el desayuno!).
  • Café/Té: ¡Claro!
  • Snacks: ¡Sí!
  • ¡La Happy Hour!: ¡Sí, pero no recuerdo la hora! (¡perdonen mi memoria!)
  • ¡Comida en la habitación (24 horas)!: ¡Sí! ¡Imprescindible!

¡Para Relajarse y Desconectar! (¡El Auténtico Paraíso!)

¡Aquí, la GRAN experiencia! El spa/sauna! La verdad es que no me hice ningún body scrub, ni body wrap, pero ¡AY, el sauna!! ¡Calentito, relajante, perfecto para olvidarse del mundo! (Y sí, lo necesité después de tanto viaje!). También tienen gimnasio y una piscina con vistas. ¡Aunque no soy muy de gimnasio, la piscina era una maravilla! Spa, steamroom, ¡todo lo necesario para un buen descanso! ¡Una delicia!

¡Las Habitaciones: Tu Santuario Personal!

¡Aquí, la intimidad! Habitación no fumadora. ¡Gracias! Aire acondicionado, ¡imprescindible! Camas extra largas, para los altos. Cafetera/Tetera, ¡adoro! ¡Wi-Fi GRATIS! (otra vez!). Baño privado, champú, jabón, ¡todo! Albornoz, ¡bien! Caja fuerte, ¡para guardar las joyas! TV con canales por satélite. Y, la joya de la corona… ¡cortinas opacas! ¡Para dormir hasta las 12! ¡Me encantó!

  • Extras: Escritorio, para trabajar (o para escribir reseñas). Plancha y tabla de planchar, para no ir arrugados. Mini bar (¡aunque no lo usé!).

  • ¡¡¡OJO!!! No ofrecen intercomunicación de habitaciones, ni habitaciones comunicantes.

  • ¡¡¡¡Y MUY IMPORTANTE!!!! No hay cama supletoria. ¡Si van con niños, ¡ojo!

¡Servicios y Conveniencias! (¡Porque la Vida es Más Fácil Así!)

  • Consigna de equipaje: ¡Sí!
  • Lavandería: ¡Sí! (¡y planchado!).
  • Cajero automático: ¡Sí!
  • Cambio de divisas: ¡No estoy segura!
  • Concierge: ¡Sí!
  • Tienda de regalos/souvenirs: ¡Sí! (Muy útil para los olvidadizos).
  • Ascensor: ¡Sí!
  • Para eventos (¡sí, para eventos!): ¡Tienen!
  • Aparcamiento gratis: ¡SI!

¡Para los Pequeños de la Casa! (¡Un Poco de Todo!)

¡Aquí, la parte familiar! Tienen cuna (¡por preguntar, no pierdes nada!), servicio de niñera, menú infantil.¡Lo básico!

¡¡¡¡Y los Negativos (¡Porque la Vida No Es Perfecta!)!!!

  • ¡No admiten mascotas! ¡Mal! ¡muy mal! (para los amantes de los animales).
  • ¡No hay balcón!
  • ¡El desayuno, a veces, es un poco caótico! (Por la cantidad de gente, ¡pero te lo perdonan con el sabor!).

¡Conclusión! ¿Es Realmente el Paraíso?

¡No! Pero es MUY cerca. ¡El Courtyard by Marriott Kitchener es una excelente opción! Cómodo, limpio, con buenos servicios, un bar increíble y un desayuno a la habitación que te hace creer en los milagros. ¡Ideal para desconectar!

¡¡¡¡¡OFERTA IRRESISTIBLE PARA TI!!!!!

¡Reserva AHORA tu estancia en el Courtyard by Marriott Kitchener y disfruta de un 15% de descuento! ¡Además, por ser lector/a de mi reseña, te regalamos un cóctel en el bar (¡menciona el código "¡ParaísoReal!" al hacer el check-in!)! ¡No esperes más, regálate ese escape perfecto! ¡Tu mereces el paraíso… O, al menos, muy cerca! ¡Reserva en [Enlace de reserva del hotel]!

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Courtyard by Marriott Kitchener Canada

¡Ay, Dios mío! Aquí va, la itinerancia más caótica y real que he logrado escribir, como si mi cerebro y mi maleta hubieran hecho un bebé: ¡una odisea en el Courtyard by Marriott Kitchener, Canadá! Prepárense para el desastre (y la diversión).

Día 1: Llegada y Primeras Impresiones (¡O el caos organizado!)

  • 14:00 - 15:00: ¡Por fin! Aterrizando en Kitchener. El vuelo fue… bueno, digamos que los asientos de la aerolínea low-cost no son precisamente el cielo. Mi espalda ya me está dando las buenas noches y mi equipaje, como siempre, amenazó con separarse de mí en el proceso de carga. Llegada al Courtyard (¡con la esperanza de que no se me caiga la maleta!). La recepción es… normal. ¿Quién necesita glamour cuando necesitas un lugar para dormir?
  • 15:00 - 16:00: Check-in sin problemas. La habitación… es decente. Limpia, con una cama que parece prometer un sueño profundo. Pero, ¿dónde están los enchufes? ¡Necesito cargar mi móvil, mi Kindle, mi…todo! Me siento como un explorador perdido en la jungla de los cables, ¡¿dónde está la electricidad?!
  • 16:00 - 17:00: La exploración de la habitación. ¡Ah, los pequeños detalles! Adoro los jabones miniatura y los champús. Pienso tomarlos todos, por si acaso. Ya saben, por situaciones de emergencia… (risas nerviosas). Prueba del wifi. Funciona. ¡Victoria! ¡Y ahora, a descargar todas las series!
  • 17:00 - 18:00: ¡En busca de comida! El hotel tiene restaurante, pero… ¡pfff! Prefiero la aventura. Me atrevo a salir. Descubriendo el vecindario. ¡Oh, el frío! No estoy acostumbrada. Buscando un lugar para comer. Termino en un pub local con el ambiente más relajado.

Día 2: Inmersión Cultural (o intentándolo)

  • 08:00 - 09:00: Desayuno… ¡en el hotel! Me esperaba el buffet. Huevos revueltos con un aspecto sospechoso, bacon crujiente (¡por fin!), tostadas y café aguado. Pero, hey, es gratis (¡o al menos, incluido en el precio!).
  • 09:00 - 12:00: ¡A la ciudad! Hoy toca sumergirse. El plan es visitar el Museo de Kitchener-Waterloo. Llegar hasta allí fue un poco laberíntico, pero… ¡lo logré! El museo es interesante (¡o al menos lo intenté!). Adoro la historia local, aunque confieso que a veces me cuesta mantener la concentración. Mi cerebro, como un niño inquieto, necesita estímulos constantes.
    • Anecdota: En el museo, conocí a una señora encantadora que parecía saber todo sobre la ciudad. Me contó historias sobre el pasado de Kitchener-Waterloo, y me hizo reír con su entusiasmo. ¡La gente local es genial!
  • 12:00 - 13:00: Almuerzo. Opté por un restaurante local. Comida… ¡meh! Demasiado americano para mi gusto. ¿Dónde está el sabor? (¡Necesito salsa!).
  • 13:00 - 16:00: Más exploración, ¡pero esta vez en coche! Alquilar un coche fue una pesadilla: trámites, seguros… ¡pero ya lo tengo! ¡A la carretera! Me pierdo, ¡obvio!
  • 16:00 - 18:00: De vuelta al hotel. Después de tanto ajetreo, me permito un momento de relax en la habitación. ¿Una siesta? ¡Quizás! ¡Pero primero, un baño caliente!

Día 3: ¡El culmen de la Experiencia (y el caos potenciado!)

  • 08:00 - 09:00: Otro desayuno en el hotel. La esperanza es lo último que se pierde, ¿verdad?
  • 09:00 - 18:00: TODO EL DÍA DEDICADO A… ¡EL MERCADO DE ST. JACOBS!
    • ¡El MEGAPLAN!: Salida temprana, ¡pero con retraso! El coche no arranca. ¡Por Dios, qué comienzo! Al final, después de unos intentos fallidos, consigo que el coche me obedezca. ¡A la aventura!
    • El Mercado: ¡Un paraíso! ¡Un caos! ¡Un festín para los sentidos! ¡Me pierdo!
      • Comida: Quesos, embutidos, pan recién hecho… ¡un banquete! Compro kilos de todo.
      • Artesanía: Objetos hechos a mano, todo precioso. Me emociono y compro un montón de souvenirs (que luego me arrepentiré de haber comprado, pero bueno…).
      • La Gente: Los menonitas, con sus ropas tradicionales, me fascinan. ¡Me siento como en un documental! ¡Toda una experiencia cultural!
      • La lucha contra el tiempo: Me olvidé que el mercado cierra pronto. ¡Corre, corre!
    • El regreso: ¡Agotada! ¡Pero feliz! Llego al hotel, con todas las bolsas. Me dejo caer en la cama.
  • 18:00 - 19:00: Desempacando las compras, ¡un caos absoluto! ¡No sé dónde voy a meter todo esto!
  • 19:00 - 20:00: Cena en el restaurante del hotel. Decido probarlo. ¡Sorpresa! ¡Resulta que no está tan mal! La comida es sencilla, pero satisfactoria.

Día 4: Despedida (¡y promesas de volver!)

  • 08:00 - 09:00: Otro desayuno… (¡al mal tiempo, buena cara!).
  • 09:00 - 12:00: Últimos momentos en la ciudad. Compro algún souvenir de última hora.
  • 12:00: Check-out. ¡Adiós, Kitchener!
  • 12:00 - 14:00: ¡De vuelta al aeropuerto! Esta vez, el vuelo fue sin problemas (¡milagro!).
  • 14:00 - En adelante: De vuelta a casa, ¡con la maleta llena de recuerdos (y alguna compra que no necesitaba)! ¡Kitchener, me has conquistado! ¡Volveré! ¡Quizás! ¡Definitivamente! ¡Cuando mi cuenta bancaria diga que sí!

Reflexiones Finales (sí, un poquito de cursilería)

Este viaje fue una montaña rusa de emociones. Alegría, frustración, aburrimiento, emoción… ¡todo en un solo paquete! El Courtyard by Marriott Kitchener fue mi refugio, mi base de operaciones en esta pequeña aventura canadiense. ¿Perfecto? ¡De ninguna manera! Pero, ¿genial? ¡Absolutamente! Y, ¿volvería? ¡Sin dudarlo! ¡A por más caos!

¡Península All Suite: El Lujo Absoluto en Sudáfrica te Espera!

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