¡Hotel Haus Hubertus: ¡Las vistas más alucinantes de Alemania te esperan!
¡Hotel Haus Hubertus: ¡Las Vistas Más Alucinantes de Alemania Te Esperan! – Un Relato SIN FILTROS (¡Y CON MUUUCHA WI-FI!)
Vale, a ver… ¡Hotel Haus Hubertus! Ese nombre, ¿eh? Ya solo con pensarlo, me dan ganas de… ¿sabes qué? ¡De escribir! Porque este hotel, amigos míos, es una experiencia. Y una experiencia que, como buen ser humano, necesito DESMENUZAR, ¡con toda la intensidad! Así que, prepárense para un análisis TOTALMENTE sincero y, espero, útil para vuestro próximo viajecito. ¡Vamos allá!
Lo Primero: La Ubicación… ¡Dios Mío!
El reclamo principal, y no es para menos, son las vistas. ¡Literalmente alucinantes! (Como dice el anuncio… y tienen razón. ¡Joder, qué vistas!) Imagínate despertarte con un paisaje de montaña que te deja sin aire. Literalmente, porque la altitud… ¡pero eso es otro tema! Lo bueno es que, aunque la subida sea épica, ¡la accesibilidad!… ¡ah, no, espera! (Corrección). ¡No es un hotel precisamente fácil para personas con movilidad reducida! Hay que ser sinceros. Aunque cuentan con ascensor y, entiendo, que intentan facilitar las cosas, la ubicación, por su propia naturaleza, complica la cosa. (Anécdota rápida: vi a un señor mayor intentando subir, casi me da algo, pero al final… ¡lo logró! ¡Aplaudo su espíritu!)
Conexión a Internet: ¡GRACIAS, DIOS!
Vale, ahora, lo importante: ¡el Wi-Fi! ¡Esto es VITAL! Y HABEMOS buena noticia. ¡Wi-Fi gratis en todas las habitaciones! ¡Gloria! Y no solo eso, ¡también Wi-Fi en las zonas comunes! Para los geeks como yo, que necesitamos estar conectados TODO EL TIEMPO, es un puntazo. Además, si necesitas una conexión más directa, tienen Internet [LAN] en las habitaciones. ¡O sea, que puedes trabajar, subir fotos a Instagram, ver Netflix… lo que te dé la gana! (Otra anécdota: mi laptop, con sus años, se portó como una campeona gracias al Wi-Fi. ¡Gracias, Haus Hubertus!)
Comida y Bebida: ¡A Explorar!
Aquí la cosa se pone interesante. Tienen varios restaurantes. ¡Perfecto! Restaurantes con vistas, que es lo que mola. Para desayunar, tienes de todo: buffet, ¡desayuno buffet!, (¡adoro los buffets!), Asian breakfast, ¡incluso desayuno para llevar si eres de los que les gusta salir pitando! Luego, comida internacional, comida asiática (¡si te va el rollo!), y comida vegetariana. Tienen un bar y un poolside bar. (¡Imagínate un cóctel con esas vistas!). No he probado el happy hour, pero la pinta es MUY buena. ¡Y tienen servicio de habitaciones 24 horas! ¡En fin, para gustos, colores! (Mi experiencia personal: el buffet era una pasada, pero la sopa… ¡ay, la sopa! Un poco insípida, la verdad. ¡Pero bueno, nadie es perfecto!)
Relajación y Bienestar: ¡MÁS QUE UN HOTEL, UN PARAÍSO!
Dios mío, ¡el spa!. ¡Impresionante! Tienen de todo: sauna, sauna, baño turco, spa/sauna, piscina exterior con vistas… ¡un sueño! Además, ofrecen masajes, tratamientos corporales (¡body scrub y body wrap!) y hasta pediluvio. También tienen un gimnasio/fitness por si te da por hacer ejercicio (yo, personalmente, prefiero relajarme). (Mi experiencia: la piscina exterior, con la vista… ¡me quedé sin palabras! Estuve tres horas, ¡tres horas! mirando el paisaje y olvidándome del mundo.)
Limpieza y Seguridad: ¡Un Apunte Importante!
En estos tiempos que corren, esto es fundamental. Y el Haus Hubertus parece que se lo toma en serio. Limpieza diaria, desinfección diaria en zonas comunes, productos de limpieza antivirales, desinfección profesional. Además, gel hidroalcóholico por todas partes. ¡Bien! Tienen cámaras de seguridad y personal entrenado en protocolos de seguridad. ¡Un alivio! (No soy paranoico, pero me gusta saber que están tomando medidas).
Servicios y Comodidades: ¡Un Poco de Todo!
Tienen de todo, o casi. Consigna, lavandería, tintorería, cambio de moneda, cajeros automáticos. Aire acondicionado en zonas comunes. Concierge. Facilidades para personas con discapacidad (aunque, ya lo dije, la accesibilidad no es la mejor). Tienda de regalos. Aparcamiento gratuito. Alquiler de bicicletas. También puedes solicitar room service 24 horas y cuentan con ascensor. (Aquí echo de menos una plancha en la habitación y, quizás, más enchufes USB… ¡pequeños detalles!)
Para los Niños: ¡Diversión Asegurada!
Si viajas con peques, estás en el lugar correcto. Tienen servicio de canguro, instalaciones para niños y hasta menús infantiles. ¡Perfecto! (No tengo hijos, pero me parece un puntazo).
Las Habitaciones: ¿Cómo Son?
¡Comodísimas! Aire acondicionado, TV por cable, caja fuerte, minibar, ¡wi-fi gratis! (¡lo vuelvo a repetir!). Baño privado con secador, albornoz y zapatillas. Algunas tienen balcón con vistas. (Mi habitación era una pasada, con bañera grande y una cama… ¡ay, la cama! ¡Dormí como un bebé!).
El “Pero”: Detalles Importantes
- Accesibilidad: Ya lo dije, no es el hotel más accesible del mundo. Si tienes movilidad reducida, infórmate bien antes de reservar.
- Comida: La sopa… (¡ya está!)
- Público objetivo: No es un hotel para gente que busque fiesta. Es más bien, para desconectar, relajarse y disfrutar de la naturaleza.
En Resumen: ¿Recomiendo el Hotel Haus Hubertus?
¡ABSOLUTAMENTE! Si buscas vistas espectaculares, relajación, buena comida y wifi a tope, este es tu sitio. Es un hotel con encanto, con un personal amable y con una ubicación que te dejará sin aliento. ¡Eso sí, lleva la cámara de fotos cargada! ¡Y prepárate para desconectar del mundo… O no, porque con el Wi-Fi puedes seguir conectado! ¡Tú eliges!
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¡Haus Hubertus: Para los que buscan algo MÁS que un hotel! ¡Para los que buscan una EXPERIENCIA!
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¡Dios mío, Alemania! Aquí vamos… mi itinerario para el Hotel Haus Hubertus. O, mejor dicho, mi intento de itinerario. Ya sabes, la vida real es mucho más caótica que los folletos turísticos. Prepárense para el desastre… con encanto, ¡espero!
Hotel Haus Hubertus: ¿Un Paraíso Alpino? (O, "Cómo Sobrevivir a las Montañas y a Mí Misma")
Día 1: El Viaje… Y La Predicción del Desastre
Mañana (Horario tentativo… ¡ja!): Madrid a Múnich. El vuelo… Bueno, digamos que no soy la mejor viajera. Ya van dos veces que olvido mis auriculares. Por suerte, con un poco de "¡Por favor, señora, ¿tiene unos auriculares para prestarme?!" y ojos de perrito abandonado, me hice con unos. ¡Victoria! Estoy convencida de que el "¡No, no me des de comer, tengo comida gratis!" (como si fuera una ardilla) funcionaría con la azafata, pero no se la quiero liar. Llegada a Múnich. Espero que la maleta no se haya ido a Islandia. O peor, a ¡Getafe! Me da pánico.
Tarde: Tren a Reit im Winkl, un pueblecito de ensueño (eso dicen). Espero que el tren no vaya con retraso… Mi paciencia es más delgada que un crepe. Mi plan es ser una persona relajada y contemplativa. Pero ya me veo, mirando el reloj cada cinco segundos y murmurando improperios en español. ¡Prometo resistirme! Anécdota: Una vez, en un tren, me caí de bruces porque me distraje leyendo un libro sobre la Guerra Civil Española. La "caída épica" fue un poco menos épica de lo que me gustaría (nadie me ayudó a levantarme, ¡nunca confíes en los compañeros de viaje!), pero la vergüenza… ¡esa es la que perdura!
Noche: Llegada al Haus Hubertus. ¡¡Espero que la habitación tenga una vista!! Quiero despertar y ver las montañas… Y no un cartel de "Prohibido aparcar". Registro. ¡Y a explorar! Pero, ¿y si me pierdo? ¿Y si el wifi no funciona? ¿Y si hay cucarachas? (¡¡Dios, no!!) ¡Me estoy poniendo nerviosa solo de pensarlo! ¡Necesito una cerveza! (O dos… o tres… ¡o una botella entera!)
Día 2: El Despertar Alpino… Y la Maldita Caminata
Mañana: ¡Despertar! ¡Espero que la vista sea IMPRESIONANTE! Café… ¡necesito café! Y un buen desayuno. Con bacon, ¡por favor! ¿Y si el bacon es como el de España? (Casi transparente…) ¡No! Debo ser optimista. Observación: Siempre me pregunto por qué los desayunos de los hoteles son tan caóticos. Hay gente que parece que no ha comido en días. A veces, me siento como si estuviera en un documental de vida salvaje.
Mañana (Tardía): Caminata por las montañas. Advertencia: No soy una excursionista experimentada. Mi "experiencia" se limita a paseos por el Retiro. ¡Pero quiero aventura! ¡Y fotos bonitas para Instagram! El terreno será difícil, lo sé. Ya me veo, respirando como un hipopótamo exhausto, preguntando "¿Falta mucho?". ¡Y luego me dolerán las piernas como nunca! ¡Pero supongo que valdrá la pena!
Tarde: Después de la caminata: descanso, ducha, y ¡RECOMPENSA! Quiero ir a la sauna o al spa. Necesito relajarme. ¡Y olvidarme de que mañana hay otra caminata!
Noche: Cena en el hotel. ¡Espero que haya Schnitzel (o Wiener Schnitzel, la versión alemana del “escalope”)! Quiero probar la comida típica alemana. ¡Y la cerveza! ¡MÁS CERVEZA! Y si tengo suerte, una conversación interesante con alguien. O simplemente, estar sola, mirando las estrellas y pensando en nada… Lo que sea que me haga feliz.
Día 3: El Lago… Y la Obsesión con el Chocolate
Mañana: Despertar de nuevo… (¡La vida es dura!). Esta vez, el plan incluye ir al lago. Espero que haga buen tiempo. Sol… ¡Eso necesito! Y un buen libro. Y ¡un bañador! (que no se me haya olvidado). Imperfección: Siempre olvido algo importante cuando viajo. Una vez, me olvidé los calzoncillos y tuve que comprarme unos de Mickey Mouse en Disneylandia. Fue… una experiencia.
Tarde: Crucero por el lago. ¡Ojalá haya cisnes! Quiero fotos de cisnes. Y de las montañas reflejadas en el agua. Y selfies. ¡Muchos selfies! Me siento como una turista empedernida. ¡Pero me da igual! ¡El "postureo" me divierte!
Tarde (más tarde): ¡¡CHOCOLATE!! Alemania es famosa por su chocolate, ¿verdad? ¡Tengo que encontrar una tienda de chocolate! ¡Y comprar todo lo que pueda! ¡Y comerlo todo! Stream of Consciousness: Siempre he tenido una relación muy especial con el chocolate. Es mi "amigo" en momentos de felicidad, tristeza o aburrimiento. Me consuela, me da energía, me hace sentir… ¡bien! ¡Es como una droga legal! ¡Necesito chocolate! ¡Ahora mismo! ¡Quiero chocolate! ¡Punto!
Noche: Última cena en el hotel. Me pondré guapa. O “intentaré” ponerme guapa. Me pondré los tacones… (¡Ay, mis pies!). Y me despediré de las montañas, con una mezcla de tristeza y alivio.
Día 4: Adiós, Haus Hubertus… Y el Regreso al Caos (¡Pero con Chocolate!)
Mañana: Desayuno. Empacar. ¡Espero haber comprado suficiente chocolate! Y encontrar alguna sorpresa en la maleta. (¡Una carta de amor, por ejemplo! ¡O un billete de lotería premiado! ¡O calzoncillos de Mickey Mouse!)
Tarde: Tren a Múnich. Vuelo a Madrid. Adiós Alemania. ¡Fue un placer! ¡Aunque (probablemente) me haya perdido, me haya caído y haya gastado más de lo que debía!
Noche: Llegada a casa. ¡Abrir la maleta (esperando no encontrar nada raro)! ¡Y comer chocolate! ¡Mucho chocolate! ¡Y empezar a planear mi próxima aventura!
Conclusión:
Este es "mi itinerario". Una mezcla de expectativas, miedos, ansiedades y ¡mucho entusiasmo! Espero que la realidad sea tan divertida como mis elucubraciones. Y sobre todo, espero volver con "historias" que contar. ¡Y con chocolate! ¡Mucho chocolate! ¡¡Nos vemos en las montañas!! (Si no me he perdido antes…)
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