¡Reserva YA! El Hotel Dragón de Baréin: ¡Lujo Insuperable!

The Dragon Hotel & Resort Bahrain

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¡Reserva YA! El Hotel Dragón de Baréin: ¡Lujo Insuperable!

¡Reserva YA! El Hotel Dragón de Baréin: ¡Lujo Insuperable! (¡Y Prepárame! ¡Por la Pijería!)

¡Ay, chicooo!, ¡qué hotel! Nos adentramos en el Hotel Dragón de Baréin, y créeme, ¡esto no es solo un viaje, es una experiencia! Preparados para un maremoto de lujo, ¡¡¡porque esto sí que es un pez gordo!!! (Me emociono, ¿vale?).

Accesibilidad: ¡Un 10! (Y no, no me lo invento).

Primero, lo crucial: Accesibilidad. ¡Es un sueño! Elevadores por todos lados, rampas discretas (pero funcionales), y señalización clara. Pensé, “¿En serio? ¿Tan bien?” Y sí, es que se curran las Facilities for disabled guests. Puntazo, de verdad. Se agradece que no te traten como un bicho raro. Wheelchair accessible 100%. ¡Bravo!

Internet: ¡Wi-Fi a Porrillo! (Y LAN pa' los Nostálgicos)

¡No se corta un pelo! Free Wi-Fi in all rooms! ¡Y funciona! Literalmente, desde el jardín zen hasta el baño. También Internet [LAN] para los geeks nostálgicos (como yo, a veces). Internet services super efectivos. Lo importante es que te conectas, punto. Y, ¡ojo!, Wi-Fi in public areas sin problema. ¡Para subir "stories" del desayuno sin parar, no hay excusa!

Comida: ¡Un Festín, Literalmente! (¡Y Me Quedé sin Apetito!)

¡Dios mío, la comida! ¡De todo! Restaurants a reventar. Asian cuisine in restaurant que te transporta a otro mundo. Western cuisine in restaurant para los más tradicionales (aunque, ¿para qué, teniendo lo otro?). Breakfast [buffet] ¡Impresionante! Un desmadre de croissants, fruta fresca, huevos Benedictinos (¡y no me avergüenzo de haberme comido tres!), y el café… ¡el café te resucita! Breakfast in room por si eres un vago (como yo, a veces). Room service [24-hour] para cuando la gula ataca a las tres de la mañana. Poolside bar, Snack bar, Coffee shop, Desserts in restaurant, Salad in restaurant, Soup in restaurant, A la carte in restaurant… ¡Me declaro en huelga de hambre por saturación! (Bueno, exagerando… ¡pero casi!). Vegetarian restaurant para los que se cuidan (¡envidia sana!). Cosas como Bottle of water en la habitación son obvias pero importantes. Alternative meal arrangement por si tienes alguna alergia. ¡Un lujo! ¡Y no me olvido del Cashless payment service!

Relax & Bienestar: ¡Como un Dios, Oiga! (Y con el Spa… Casi Lloro)

¡Aquí la cosa se pone seria! El Spa me ganó. Sauna, Steamroom, Massage, Body scrub, Body wrap… ¡Un festival para el cuerpo y el alma! La Pool with view… ¡Uff! Una pasada, literal. La Swimming pool [outdoor] es de otro planeta. Gym/fitness (¡por si, después de comer tanto, sientes culpa!). Y el Foot bath… ¡Un puntazo para relajar los pies cansados! Y no lo he usado :(

Limpieza y Seguridad: ¡Impecable! (Y Me Sentí Segurísimo)

Cleanliness and safety: ¡Aquí no se juega! Anti-viral cleaning products, Daily disinfection in common areas, Rooms sanitized between stays (¡incluso me dieron ganas de besar al personal de limpieza!). Safe dining setup, Sanitized kitchen and tableware items, Staff trained in safety protocol. Hand sanitizer por todas partes. CCTV in common areas y CCTV outside property, para sentirte como James Bond (pero sin luchar contra los malos, gracias a Dios). Security [24-hour]. Me dio una tranquilidad… ¡infinita! First aid kit por si acaso. Doctor/nurse on call (¡tranquilos, gente!). Smoke alarms, Fire extinguisher, ¡y hasta Sterilizing equipment! ¡Se lo han currado!

Servicios y Comodidades: ¡Un Desfile de Lujos! (¡Y la Atención… Un 10!)

¡La lista es interminable! Air conditioning in public area, Concierge (¡te solucionan la vida!), Contactless check-in/out (¡adiós colas!), Daily housekeeping, Doorman, Dry cleaning, Elevator, Food delivery, Ironing service, Laundry service, Luggage storage, Safety deposit boxes, Taxi service, Valet parking… ¡Todo! Y la atención del personal… ¡impecable! Siempre sonriendo, siempre dispuestos a ayudarte. Invoice provided. Cash withdrawal para sacar la pasta. ¡Me sentí como un rey!

Para los Niños: ¡Alégrale la Juventud!

Family/child friendly. ¡Y vaya si lo es! Babysitting service por si te quieres escapar a la piscina (o a la sauna, ¡guiño, guiño!). Kids meal.

En la Habitación: ¡Un Refugio! (Y Con Vistas…)

¡Aquí es donde te haces pipi de la emoción! Air conditioning, ¡por supuesto! Alarm clock, Bathrobes, Bathtub, Blackout curtains (¡benditas!), Coffee/tea maker, Complimentary tea, Daily housekeeping (¡de nuevo, impecable!), Desk, Extra long bed (¡para dormir como un lirón!), Free bottled water, Hair dryer, High floor (¡para tener vistas!), In-room safe box, Internet access – wireless, Ironing facilities, Laptop workspace, Mini bar, Mirror, Non-smoking, On-demand movies, Private bathroom, Reading light (¡para leer por la noche!), Refrigerator (¡para la cervecita!), Satellite/cable channels, Seating area, Shower, Slippers, Smoke detector, Soundproofing, Telephone, Toiletries, Towels, Wake-up service, Wi-Fi [free]… ¡Y las vistas! ¡Impresionantes! Window that opens (¡para respirar el aire fresco!). Additional toilet ¡por si acaso! Interconnecting room(s) available (¡por si vas con toda la familia!). Closet para no dejar ni rastro del caos de maleta. Linens ¡de seda! Sofa.. ¡y el Carpeting! Socket near the bed Importantisimo. ¡Y Room decorations! ¡Todo perfecto!

Getting Around: ¡Como un Pez en el Agua!

Airport transfer, Car park [free of charge], Car park [on-site], Car power charging station… ¡Todo para que te muevas sin problemas!

Otros Detalles: ¡El Remate de la Pijería!

Business facilities: Audio-visual equipment for special events, Business facilities, Facilities for disabled guests, Meeting/banquet facilities, Outdoor venue for special events, Projector/LED display, Seminars, Shrine, Smoking area, Terrace, Wi-Fi for special events, Xerox/fax in business center, Couple's room.

Y, ¡ojo!, ¡el shrine! (¡Quién lo diría!)

¡¡Conclusión: ¡El Hotel Dragón es un PE-CA-DO!! (Un pecado de lujo, claro).

El Oferta que Te Hará Correr a Reservar (¡Y No Te Arrepentirás!)

¡Oye, mi consejo es que ¡Reserva YA!! No te lo pienses más. Date el capricho. Date ese viaje que te mereces. Olvídate de la rutina, del trabajo, de todo. ¡Sumérgete en el lujo del Hotel Dragón de Baréin! Date el gustazo con el Spa/sauna, la Body scrub, la Pool with view, y la gastronomía (¡y el café!). ¡Es una experiencia que te marcará de por vida!

¡Consigue un 15% de descuento en tu reserva usando el código "DRAGONMOLA" y disfruta de un desayuno buffet de cortesía (sí, con huevos Benedictinos, guau!) ¡No te arrepent

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¡Ay, Dios mío, Bahrain! Me lo prometieron, y aquí estoy, en el Dragon Hotel & Resort. ¡Y qué experiencia! Olvidad los itinerarios perfectos, esto va a ser un desastre glorioso… ¡y espero que con mucho sol!

Día 1: La Llegada y la Confusión Inicial (y unas cuantas margaritas)

  • 14:00: Aterrizaje en el Aeropuerto Internacional de Bahrain. ¡Calor! Mucho calor. Ya me siento como un pollo a la brasa. El trámite de inmigración fue más fácil de lo que esperaba, lo que es un milagro, porque soy un desastre con los papeles.

  • 14:45: El taxi al hotel… ¡cuidado con el tráfico! Parece que conducir es un deporte de contacto por aquí. Me sentí como en una montaña rusa, pero sin las medidas de seguridad. ¡Alucinante!

  • 15:30: Check-in en el Dragon Hotel. La recepción es… dorada. Mucho dorado. Me pregunto si hay un concurso de brillo en Bahrain. La chica de la recepción, adorable, pero con un leve tic. Me dio la llave de la suite… ¡una suite! Creía que me habían confundido con un jeque… o un fantasma con mucho presupuesto. ¡Y tenía balcón!

  • 16:00: ¡A explorar la habitación! ¿Es en serio? Jacuzzi, cama gigantesca, vistas al mar (¡¡¡Y a la piscina!!!) y una botella de vino espumoso… ¡Esto es un sueño! (Pero necesito un baño, y urgentemente).

  • 16:30: Hora de la piscina. Me pongo el bikini (después de dos intentos fallidos, porque soy negada para eso) y… ¡el agua está perfecta! Me senté en la barrita de la piscina, ¡y las margaritas! ¡Una, dos, tres… las cuentas se perdieron! Un hombre con un bronceado sospechoso me intentó ligar. Le dije que no hablaba inglés, es que no tenía ganas.

  • 19:30: Cena en el restaurante The Dragon. La comida… rica, normal. Pero, ¡la música! Una mezcla rarísima de pop árabe y algo que sonaba como un DJ intentando resucitar a Elvis. Me reí a carcajadas, y creo que la camarera se asustó un poco.

  • 21:00: ¡Balconcito! Cigarrillo (¡confieso!) y contemplación de las estrellas. ¡Bahrain es precioso por la noche! Y para rematar, un intento fallido de llamar a mi madre. El roaming me odia.

Día 2: El Despertar, las Compras y un Duelo con el Sol

  • 09:00: Despertar. Con resaca. ¡Ay, las margaritas! Y el sol… ¡esto es un horno! No sé cómo la gente vive aquí.

  • 10:00: Desayuno bufé. ¡La cantidad de comida! Por un momento me sentí como un rey. Pero me pasé. Mucho. Fruta, zumos, bollería… ¡Necesito una siesta!

  • 11:00: A comprar. El souk. Intenté negociar, pero no sé qué decir. Me timaron seguro. Un colgante que me encanta y una abaya que no me pondré nunca.

  • 13:00: ¡Otra vez a la piscina! Me puse protector solar… ¡y me quemé! Mi piel es blanca, de la de no ver el sol. Soy oficialmente un tomate.

  • 15:00: Intento de siesta. Imposible con tanto ruido. Los árabes saben celebrar las cosas. Y por eso, es que hay muchas fiestas y las celebraciones son divertidas.

  • 17:00: ¡Tarde de spa! Masaje relajante… ¡eso sí! Se me cerraron los ojos, el masaje fue lo mejor, y la cara que me hacía la masajista cuando me miraba…

  • 19:30: Cena en el restaurante libanés del hotel. ¡Comida árabe de verdad! ¡Qué sabor! ¡Qué delicia! Me enamoré de los mezzes. Y del hombre que tocaba el oud.

  • 22:00: Un intento fallido de jugar al billar. Me siento como un pulpo en una cancha de tenis. Perdido.

Día 3: Cultura, Desierto (y el Fin de una Era)

  • 09:00: Visita al Fuerte de Bahrain. ¡Impresionante! ¡Qué vistas! ¡Qué calor! Pensé que me iba a desmayar. La historia es fascinante, pero el sol… Me compré un sombrero.

  • 12:00: ¡Aventura en el desierto! Safari en 4x4. Es como estar en una película de Indiana Jones. ¡Qué locura! Subir y bajar por las dunas… ¡Increíble! ¡Divertido! Me reí como una loca.

  • 14:00: Almuerzo en un campamento beduino. Comida y baile. Lo pasé muy bien a pesar de que no entendía ni una palabra, sobre todo cuando me invitaron a bailar.

  • 17:00: Vuelta al hotel. ¡A la piscina! Pero con sombrero y más protector. Aprendí la lección.

  • 19:00: Última cena en el Dragon. Me da pena irme. Este hotel es una locura, pero ya le he tomado cariño. Pedí la misma comida que el primer día. Y me reí más al ver al DJ.

  • 21:00: Maleta. ¡Odio hacer maletas! Me llevo recuerdos (y kilos de más).

  • 22:00: Último cigarro en el balcón. Me despido de Bahrain. Me despido del sol. Y de las margaritas… (al menos, por ahora).

Día 4: El Adiós (y la Promesa de Volver)

  • 08:00: Check-out. ¡Me da pena! El personal del hotel es muy amable. Me dieron un abrazo.

  • 08:30: Taxi al aeropuerto. ¡Adiós, Dragon Hotel! ¡Adiós, Bahrain!

  • 12:00: Aterrizaje en casa. ¡Frío! ¡Gris! Pero bueno, ya volveré. Bahrain, valió la pena, a pesar de todo. ¡Y las margaritas!

¡Ah! Un último consejo: Lleva protector solar, gafas de sol y una buena dosis de sentido del humor. ¡Y disfruta del viaje! Porque, a veces, los mejores recuerdos son los que menos esperas. ¡Nos vemos en la próxima aventura! ¡Ojalá!

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¡Reserva YA! El Hotel Dragón de Baréin: ¡Lujo Insuperable! (¡O... ¿Tal Vez?!)

¿En serio es "inolvidable" el Hotel Dragón? Porque, mmm... bueno...

¡Ay, la publicidad! "Inolvidable". ¿Es inolvidable en el buen sentido? Depende. Mira, yo fui... y me acuerdo. ¿Por qué lo recuerdo? Por el jacuzzi, absolutamente gigantesco y con vistas a la puesta de sol. Impresionante. Pero también me acuerdo... del aire acondicionado, *literalmente* helándome hasta los huesos en medio del desierto. Era una locura. Y de una mosca que no se iba de mi plato en el restaurante. ¿Inolvidable? Sí, pero con sus *peros*. Digamos que la memoria es un filtro... ¡y a veces funciona un poco mal!

¿Es verdad que el desayuno es "extravagante y opulento"? Porque mi estómago no tolera mucho...

¡Extravagante! ¡Oh, sí! Opulento… bueno, depende de tu definición de opulencia. Había *de todo*. Desde caviar (que, honestamente, no sé ni cómo comer con elegancia a las 8 de la mañana) hasta un montón de frutas exóticas que yo, con mi paladar de persona normal, ni siquiera reconozco. El problema fue que... *se acabó el pan tostado*. ¡El pan tostado! Un desayuno lujoso sin pan tostado es como un coche deportivo sin ruedas. Una tragedia. Literalmente pregunté al camarero, con un tono (quizás) un poco más agrio de lo necesario, ¿y qué me responde? “Lo siento, señor. Ya no hay.” Así que, opulento… sí. ¿Perfecto? ¡No, para nada! Preparate para la abundancia, pero lleva tu propia barra de pan... ¡por si acaso!

¿Qué tal la piscina? ¿Es tan espectacular como parece en las fotos?

¡La piscina! Oh, la piscina... En las fotos, es un paraíso. Agua cristalina, tumbonas flotantes, palmeras... ¡Una fantasía! La realidad... Bueno, la realidad es que *había demasiada gente*. Demasiada gente y demasiado ruido. Parecía una piscina olímpica, pero con más niños gritando y menos espacio para nadar en paz. Además, la temperatura del agua era… ¡un poco rara! A veces helada, a veces tibia, como si tuviera sus propios estados de ánimo. Y un detalle menor: la sombrilla de mi tumbona se cayó encima de mí. ¡No me lo esperaba, casi me da algo! ¿Es espectacular? Visualmente, sí. ¿Relajante? … Depende de tu nivel de paciencia y de tu capacidad para esquivar sombrillas caídas.

¿Y el servicio? Dicen que es "impecable"... ¿en serio?

Impecable… Vamos a ver… El personal era amable, muy amable. *Demasiado* amable a veces. Como si estuvieran entrenados para sonreír cada dos segundos, incluso cuando pedías algo tan simple como "¡un vaso de agua!". Pero… hubo un incidente. Pedí la habitación con vistas al mar... y me dieron una con vistas a un muro. Un muro. Literalmente un muro. Cuando llamé a recepción para protestar, me respondieron con una sonrisa. "Lo sentimos, señor. No hay habitaciones disponibles con vistas al mar". Conclusión: la amabilidad, muy bien, pero la ejecución... quizás un poco menos impecable. Mi consejo: ¡asegúrate de tus vistas! Y si te toca el muro, ¡que te sirva de lección!

¿Merece la pena el precio? Es que... no es barato, precisamente.

¡Buena pregunta! El precio… es un tema delicado. Claro, te venden la idea del lujo, de la exclusividad… y eso se paga. ¿Merece la pena? Depende. Si te sobra el dinero, eres fan del jacuzzi gigante y te va la aventura, ¡adelante! Si eres como yo, y te estresas pensando en el coste, y prefieres el pan tostado en el desayuno, quizás… quizás deberías considerar otras opciones. Quizás. O tal vez… ¡ahórrate el dinero y vete al supermercado a comprar pan tostado! ¡Es una idea!

¿Algún consejo extra para sobrevivir al Hotel Dragón?

¡Consejos! ¡Prepara tus nervios! Lleva un buen libro (o varios, para que no te aburras en la piscina abarrotada). Asegúrate de tu habitación con vistas (¡no te confíes!). Empaca un termo para el agua caliente (por si acaso). Y, lo más importante: ¡mantén el sentido del humor! Porque, créeme, lo vas a necesitar. El Hotel Dragón… es una experiencia. Una experiencia… *única*. Y a veces, un tanto surrealista. ¡Disfruta del viaje! Y no te tomes nada demasiado en serio. ¡Bueno, a excepción de la mosca en el plato! ¡Esa sí que es seria!

¿Volverías? Sinceramente… ¿Volverías?

¿Volvería? Uffff… ¡Buena pregunta! A ver… por el jacuzzi, quizás. Por la experiencia… tal vez. Pero no sin una buena dosis de paciencia, un filtro solar factor 50… y un buen seguro médico. ¿Sinceramente? Probablemente no. Hay otros hoteles, y me da que el pan tostado es de primera en otros sitios. Pero… la experiencia… ¡La experiencia, esa sí que fue algo!

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